20/7/17

Mensajes para felicitar las fiestas.

 Durante estas fiestas ha habido una cosa que no he parado de ver y que la verdad... Me chocaba. Y me refiero a los típicos mensajitos de copia y pega que se envían para felicitar la navidad, el año nuevo y esas cosas. Y me chocan, no por lo ñoños y gratuitos que sean, que también, sino por el hecho de que al gente los utilice de forma indiscriminada y sin remordimientos por tal cosa. Es decir, ¡hay gente que hasta le hace ilusión recibirlos!
Y la verdad, es que no lo entiendo, es un copia y pega, no tiene ningún significado, no se le puede entender un "te quiero, te echo de menos, pienso en ti, me caes muy bien, eres un gran persona o espero que todo te vaya bien". No significan nada, porqué ni lo hemos escrito nosotros, ni nos ha salido del corazón, es así. Por eso no entiendo que la gente reenvíe algo que no significa nada, ni que a veces sienta ilusión por recibir algo que no significa nada.
Me molesta mucho cuando a mí me llega uno de esos. Porqué en esas palabras sólo veo falsedad, y si una persona de verdad lo envía con buenas intenciones, que se lo ahorre, que escriba él o ella algo. Es decir, a mí me dice mucho más que me digan "felices fiestas Borja, eres un tío de la hostia, pásalo bien". Prefiero eso a una tochada del quince, escrita por alguien que nunca voy a conocer. Cómo la del abrazo mágico u hostias similares. En fin, que me parece una estupidez. Si queremos decirle a alguien lo importante que es para nosotros, deberíamos tener el suficiente sentido común de no mandarle esas mierdas. Lo mejor que podemos hacer para decirle eso es simplemente decirlo. Y si no somos buenos con las palabras o no somos de decir esas cosas, hay gente que es así, pues basta con demostrarlo, que a menudo demostrar lo que uno siente, dice mucho más que expresarlo con palabras. Aún así, insisto, si decidimos decirlo con palabras, utilizar un frío y despersonalizado copia pega de esos es... Es... Es sida.
Si nos da miedo escribirle a uno un mensaje navideño, y que no sea tan elaborado, tan literario, tan poético o lo que sea, como uno de esos horribles copia pega... ¡Da igual! Lo importante es lo que dices, no cómo y lo importante es que lo dices tú, sólo con decirlo tú ya demuestras dos cosas. La primera interés, cariño. Por estar haciéndolo. Y la segunda valentía, si, valentía, porqué tienes la valentía de confesarle tus sentimientos a una persona, usando tus propias palabras. Da igual que sean sentimientos de amistad, de cariño, de amor, fraternales... Da igual, has reunido el valor para hacerlos.

Así que por favor, no enviéis mensajitos de copia y pega, dicen, si, dicen muchas cosas y todas nada favorables de vosotros, porqué son fríos, despersonalizados y falsos. Y si me venís con la excusa de "es que a mí no me sale decir ese tipo de cosas"... Si me decís eso, pese a todo lo hablado, deberíais pensar si la persona a quien se lo queréis decir de verdad se lo merece o si de verdad sentís lo que decís por ella. Porqué, amigo mío, si tú quieres decirle a una persona que es importante para ti, ya sea un amigo o un familiar, y no te sale un texto elaborado, no te sale tampoco un texto que aunque no sea elaborado sea auténtico, ni tampoco te nace el ingenio para hacer algo que se lo demuestre... Entonces amigo mío, no tienes un problema para expresar lo que sientes, simplemente no lo sientes, y ninguna legión de copia y pega llena de emoticonos o de imágenes del mismo tipo (cómo las que nos han han petado whatsapp a algunos...) va a cambiar eso. En fin. Queridos lectores, ha sido un placer escribiros, un saludo.

1/7/17

Amor moribundo.

 Siento decir esto... Pero me encuentro en mis últimos momentos, noto como mi cuerpo pierde calor a pasos agigantados, pero yo en cambio no siento frío, sólo un malestar creciente, una falta de fuerzas que parece devorarme, y un cansancio que parece estar disolviendo por completo mi consciencia.
Es el momento de que escriba algo que te haga saber todo lo que no podré decirte cuando me vaya. Deberás perdonar si las letras de esta carta en algún momento se tornan ilegibles, pues mi pulso empieza a temblar prueba de que mi coordinación se empieza a debilitar. Dentro de poco feneceré.
Sería inútil decirte que no estés triste, si esto no te fuera poner triste significaría que no tendrías el sentimiento que has demostrado tener, acompañándome ahora en estas, las que son mis horas más bajas.
Has cambiado algo con tu cariño, con tu cuidado, con tu compañía, has cambiado algo en mi interior, para mejor. Me has dado paz, me has dado fuerza, moral suficiente para afrontar este estado, esta situación. Me has dado la capacidad, para aguantarla y para afrontar la última transición de mi vida.
Te he amado más de lo inimaginable. Y te he dado todo lo que podía albergar dentro de mí. He procurado ser lo mejor de mi mismo, crear lo mejor, para dártelo, he procurado que todo en mí, cada partícula de mi ser, se dedicara a amarte, que desde el compás de mis latidos, hasta mis miradas y caricias, te dijeran "te quiero". Estoy en el final, pero estoy tranquilo, pues he hecho todo lo que podía hacer por estar a tu lado, y por demostrarte lo importante que era estar a tu lado para mi.
Me encantas, incluso ahora, que escribo estas palabras, y te miro, dormida, me encantas. Te admiro, por todo lo que me has hecho sentir, por todo el amor que me has dispensado, porqué no hayas dejado que tu preocupación dejara marca en tu ceño fruncido, por darme cada día la mejor de tus sonrisas, aunque las ganas de llorar fueran más fuertes que las de sonreír.
En estos momentos podrían inundarme preguntas sobre lo que me espera ahora, cuando finalmente las pocas fuerzas que me quedan me abandonen... Y me vaya. No me preocupa, no puedo estar seguro que pasará ahora, que habrá fuera de este plano, realidad o lo que sea, que habito, contigo.
Pero se que tanto amor dispensado, por tu parte y por la mía, tantas caricias pausadas y tiernas, tantos besos llenos de pasión, tan profundos, tan intensos, se que esas miradas llenas de luz y asombro al ver los ojos del otro... Se que todo eso no ha sido en balde, que no quedará ni en el recuerdo ni en el olvido, que no caerá al vacío, ni se descarnará como mi cuerpo vacío de vida.
Estoy completamente seguro de que toda esa energía que movimos, que sentimos, que nos procesamos, ese amor tan puro, tan generoso, tiene que ir a algún lado, no tengo duda alguna, y tengo una intuición, una sensación de que yo iré a donde vayan esas cosas. Que me encontraré allí, que todo gesto y toda prueba de amor hecha... Me mantendrán vivo, de alguna manera, en algún sitio.
Hay veces que uno tiene una certeza, que está seguro de algo. Cuando te vi, supe que eras especial, no imaginaba como, no imaginaba cuanto, pero había algo en ti distinto, y nunca me hubiera imaginado que me enamoraría de ti... Parecía tan improbable, cuando entré en esa espiral que era estar contigo, no era capaz de analizar de pensar que estaba pasando, caía y caía, me metía en algo que no sabía lo que era, encontraba una realidad que nunca había vivido, pero en la que nunca, ni en lo bueno, ni en lo malo, tuve dudas. Hasta que finalmente pasó, sin saber cómo, me enamoré de ti, y en el momento que pasó, supe que era irremediable, que me era imposible saber de tu existencia y no amarla.
Y en ese momento tuve la certeza de que eras el amor de mi vida, de que esa historia no era una de tantas, ni algo definible o cuantificable, era algo que quería vivir, algo que no podía cambiar, sustituir o alterar, era algo que no me podía perder. En ese momento, pese a la dificultad, supe que serías la mujer de mi vida. Y en el fondo de mi ser, pese a lo que pasamos juntos... Nunca lo dude, me intenté engañar a mi mismo, pero no pude, era una verdad universal, en ese momento tuve esa certeza, estuve completamente seguro de ella, y no me equivoque. Y ahora te digo que tengo esta, y estoy seguro, de que no me equivoco, no hay amor más puro, y no me cabe dudas sobre eso.
Así que cuando estés triste, cuando me llores, no te lamentes, no te tortures, porqué a pesar del dolor, porque dolerá, debes tener por seguro, y no lo debes dudar ni por un momento... Que esto, ha servido para algo. Esto lo ha cambiado todo. A cambiado mi mundo, quiero pensar, que el tuyo también. Así que cuando duela, recuerda lo que tenemos, lo grande que es. Y llora, pero no te lamentes, nunca. Yo seguiré a tu lado, vivo, pero en otro estado, el amor que tú y yo tenemos no puede morir, va más allá del tiempo y de la muerte.
Tú y yo empezamos algo. Cada beso, cada caricia, cada palabra, cada mirada, cada carcajada, cada gemido. Cada cosa que compartimos lo reforzó. Empezamos algo muy grande, algo que lo ha cambiado todo, algo cuyas consecuencias no podemos adivinar, pero que seguro que serán buenas, que tendrán lugar después de que me haya ido, y después de que tu también lo hagas...

Así que tu corazón no se enfríe, que tu risa no desaparezca, es sólo dolor, la grandeza de nuestra creación tiene un precio, la grandeza siempre tiene un precio. Haya donde esté algo de mi, un pensamiento, un impulso, recordará tu ser, tu perfección, la magia que parecía envolverte. Cuando la herida te arda, y el dolor te abrume, sólo tendrás que recordar esto, que no es el fin, sólo un cambio. Que sigo contigo, que los besos que dejé en tu piel, nada los puede borrar, que nada puede borrarme de tu ser, de tu esencia, de tus recuerdos, porqué por eso atesoraste con amor esas suaves marcas. Allá donde esté te seguiré amando, lo que un día empezamos, me mantendrá vivo. Así que llora, chilla, tiembla, pero no te lamentes, jamás te lamentes, jamás te arrepientas de haberme dado lo que me diste, de haberme hecho tan grande con tu amor.

20/6/17

Navidades

 Las navidades. Las navidades son esa época del año en que, en general, independientemente de nuestras creencias todos intentamos poner nuestra mejor sonrisa y nuestro gesto más amable, esa época en la que intentamos compensar todo lo desagradables y bordes que podamos ser durante el resto del año, en la que intentamos pasar todo el tiempo que podemos con familiares y amigos, cuya compañía no podemos disfrutar en otros momentos del año. Las navidades son esa época para estar juntos, para demostrar cariño e interés, para sacar toda nuestra bondad y amabilidad. ¿No?
Las narices. Así de claro, mirad, yo estoy empezando a odiar las navidades ya... Y no porqué no me gustan, sino por lo falsas y cutres que acaban siendo siempre. De verdad que hay personas que las viven y a mi me gustaría ser o conocer a alguien así, así las navidades siempre tienen que molar. Porqué hay varias cosas que pueden joder las navidades y que dependen de nosotros. Porqué bien es cierto que hay circunstancias que pueden joderte las navidades, y no dependen de ti, trabajo, una catástrofe familiar, dinero... Pero hay otras que si dependen de nosotros y que normalmente son las que más navidades joden. Yo voy a enumeraros algunas. Los ateos de postureo, los cutres, los egoístas y los falsos. Me refiero a grupos de personas que a nivel colectivo o individual nos fastidian las fiestas, y que parece que últimamente hacen piña para joderme las mías.
Los ateos de postureo.
Mirad, yo no soy religioso, ni ateo, ni agnóstico. No me considero lo último pese a lo que voy a decir. Creo, que por decirlo así, soy vago practicante. No me paro a plantearme cuestiones religiosas, si hay, si no hay, si después de morir vas a un sitio, a otro o no vas. No me paro a pensar si existe o a creer en su existencia, pero tampoco me paro a pensar en que no existe ni a creer en su inexistencia. Y por último no me paro a pensar que exista algo, pero que no sea eso. Es un tema que no me planteo. Ni creo, ni no creo, es que ni lo pienso. He intentado explicar esto a mucha gente, pero poca me ha entendido, puede que haya cosas que respeto, o que... Pero lo que se dice fe. Fe en la existencia del dios tradicional que se supone me han inculcado, fe en la inexistencia de nada metafísico o fe en que exista algo, que no se definir... Ni me lo planteo. De manera que soy vago meditativo practicante.
Bien, y desde mi postura, respeto a todas las creencias, no me molesta ninguna, ni me meto con ninguna. Ahora volvamos a las navidades.
¿Qué villano anti Navidad es el ateo de postureo? Pues bien, esa persona es alguien que no cree en ninguna religión, y que concibe la navidad como una fiesta al parecer exclusivamente religiosa, que por lo tanto para él carece de sentido, y por lo tanto hace todo lo que puede por negarla y por jodérsela a otros. Los ateos normales no hacen estas cosas, no creen en la navidad, pero respetan a quien sí, sólo el que necesita que todo el mundo sepa que es ateo lo hace, por eso es el ateo postureta. Y la verdad que no entiendo a la clase de cabrones y cabronas que tienen esta postura. Es decir, si yo fuese ateo no me molestaría que otra persona practicara sus creencias o fiestas. No intentaría adoctrinarlo en mi pensamiento ateo. Allá él con su mecanismo.
Y además, me parece estúpido concebir las navidades, las fiestas actuales que conocemos como navidades, como algo exclusivamente religioso. Algunos se habrán llevado las manos a la cabeza al leer esto. Mirad, yo sé perfectamente que las navidades tienen un fuerte componente religioso y su pasado y concepción es religiosa... Pero aún así no creo que hoy día sea así, no al cien por cien. Sí, el niño Jesús, el día de navidad, los reyes magos, el roscón, etc. Pero sinceramente pese a eso, me parece una festividad concebida más como un evento de consumo económico, que como una festividad religiosa. Por mi parte creo, que la navidad, cómo ya he dicho antes, es una época para ser buenos, para cuidarnos entre nosotros, para ser generosos y parar querer e intentar ser felices. Si no crees en nada, no pongas belén, no comas roscón o no regales por reyes, pero no vayas a joder a otros. Si no crees, haz tu fiesta "de las tres semanas de pasar frío, tomar chocolate y hacer regalos con un sonrisa" Llámalo así, haz tus propias tradiciones y ritos... Pero no jodas a otros, y no seas tonto, si medio planeta o al menos un cuarto está pasándolo bien, y está pasándolo con su familia, no hagas tú un postureo y te aísles, estés sólo y amargado, sin hacer nada especial porqué "no crees en esas mierdas" como he escuchado decir. Eso me parece una excusa de posturetas que están muy solos y no celebran nada ni lo pasan con nadie, simplemente porqué no pueden.
Los cutres.
Este tipo de personas son aquellas que por no esforzarse, colaborar o lo que sea, por no cansarse, porque son perezosas, son cutres en cada cosa que hacen, crean o no en las navidades... Y después de su pésima actitud, esperan tener unas navidades idílicas. Esta gente puede joderte mucho las navidades. Puede amargártelas de verdad. Y suelen ser producto de que estés depre y de mala leche en noche buena y te digas la famosa frase: "¿Para que he trabajado tanto?¿Para esto? Ojala no fueran navidades, ojala no fuera más que un día más." Y te dices esta frase, porqué al final la navidad, o el día de esta que estés celebrando, no es un día navideño, es un día en el que te has hinchado a currar y no ha servido de nada, porqué un vago o un vaga no han puesto su mínima parte. Y al final, pese a tus esfuerzos, no tienes un día especial, tienes una pechá a trabajar y poner ilusión y algo muy cutre como resultado. Esta gente son peores aún que los anteriores.
Los egoístas.
Estos tienen mucha tela. Hay gente, que ve las navidades cómo un oportunidad de que le mimen, de que le cuiden, de que le tengan como a un rey o a una reina... Pero a cambio de nada. Las navidades no son una transacción es verdad, en navidades eres un amor de persona, o deberías, porqué son navidades, porque quieres, no porque vayas a recibir algo a cambio, pero lo justo, es que si alguien es así contigo, tú también lo seas. Y no sólo en navidades, esta norma es aplicable a la vida diaria.
Este tipo de gente, no son egoístas sólo en navidades, son egoístas los trescientos sesenta y cinco días del año. Pero joder, en navidad duele más. Este tipo de gente es el que te hace una mierda de regalo mientras pone la mano para llevarse el suyo, que más vale que sea bueno, porqué sino la lían parda. Que por cierto un regalo bueno, no es un regalo caro, es un regalo que demuestra tu intención de hacer feliz a la otra persona, que demuestra la ilusión e ingenio que has derrochado para regalar eso que a la otra persona va a volver loca. Y no tiene que ser caro. Es algo que demuestre que esa persona te importa, que te lo has currado por eso.
Bueno, volviendo a los egoístas, a veces los egoístas son egoístas y cutres. Ojo, esta es la clase más peligrosa. Los egoístas son aquellas personas que con su forma de ser, de dejarte tirado, de no cuidar a los demás y de pensar sólo en si mismos, son capaces de matarte el famosísimo espíritu navideño.
Los falsos.
Aunque quizás sea la clase menos nociva, no podían faltar. Un falso es aquella persona que aunque celebra la navidad, no cree en ella. Al contrario que las clases descritas hasta ahora, un falso o una falsa navideños, no tienen porque albergar malicia, estupidez o pereza, un falso es alguien que celebra las navidades por obligación, no por gusto, porqué siempre se ha hecho y no se ve a si mismo no haciéndolo. Son gente que ha perdido la ilusión navideña, y que a pesar de que su problema no sea que no se lo curran, su problema es que no lo sienten. Y aunque es difícil que te jodan unas navidades, te las pueden estropear un poco, porqué si tu vives la navidad, de verdad, con ilusión, como hemos dicho, con cariño y desinterés... Cuando intentes compartir esos sentimientos positivos con estas personas... Vas a notar frío sólo por su parte. Porqué a pesar de que trabajen en prepararlo todo, a pesar de que no muestren ni vagancia, ni egoísmo... A pesar de ello, no lo sienten, y eso muchas veces, desemboca, en que cuando estás con estas personas en dichas fiestas, sientas lo mismo que sienten ellos en dicha época. Soledad, tristeza y desilusión. Así que si os topáis con alguien así, lo mejor que podéis hacer es intentar devolverles la ilusión, no debería ser difícil, porqué ellos quieren sentirla, ellos ponen sus esfuerzos y al final se sienten como se sienten pero sin saber porqué, si queréis vivir realmente la navidad, y conocéis a alguien así, devolvedle la ilusión navideña, no es difícil, esa persona sin saberlo querrá recuperarla, y si lo conseguís, entonces os sentiréis increíblemente bien, serán unas navidades de verdad, y habrán merecido la pena.

En fin, yo os cuento todo esto, desde mi propia experiencia. Lo que me ha hecho darme cuenta de lo cutres y nefastas que han sido mis navidades siempre... Madre del señor. Pero ¿sabéis qué? Qué estas navidades pasadas, las de 2015, han sido mis últimas navidades malas, las de este año van a ser la polla, y perdón por la expresión. Voy a vivirlas de verdad, me buscaré los cuernos de alce, que son los únicos que debería tener, la nariz de Rudolf y un jersey de un árbol de navidad que pique mucho. ¡Y estás navidades van a ser mías! Muajajajaja. En fin, antes de que termine de metabolizar esto y me convierta en el Grinch, me despido. Queridos lectores, ha sido un placer escribiros, un saludo.

1/6/17

Vampiro

 Escaso consuelo puedo encontrar dando a luz a estás líneas, afín de contar mi historia, de explicar mi versión, cuando la soga me espera, y mi condena me pisa los talones, sedienta por llevarse mi vida mientras una pandilla de hipócritas juristas gritan "¡Justicia!".
Aún así os contaré mi historia, no soy escritor, motivo por el que quizás transcribir mis recuerdos en lo que algunos definirían como confesión... No me produzca consuelo o alivio alguno, esta verdad, el hecho de no ser escritor al que me refiero, también puede ser advertida en que mi literatura, mi expresividad y en consecuencia este escrito, no sea una gran obra.
El crimen... Asesinato, la pena... Pues una corbata de hilos de cáñamo, trenzados. El motivo, mi ansia de liberación.
Esta pregunta quizás sobre, pues la respuesta, de teneros delante, no me sorprendería. ¿Conocéis a algún vampiro? No, no me refiero al ser mitológico-terrorífico de la literatura romántica ni de la tradición popular. Me refiero a uno de verdad, no a un ser sobre humano, a un vampiro de los de verdad... ¿no? ¿seguros? Y si os preguntara si conocéis a alguna persona con la que sentís vuestro animo, vuestra energía, menguar. ¿Estáis seguros de que no conocéis a ninguna persona que parezca chuparos la energía? La cosas cambia, ¿verdad?
Todos conocemos por lo menos a una persona así. Los más desafortunados a varias, los que están auténticamente jodidos a muchas. Perdón. Los que tienen una comprobada y persistente mala suerte*. Lapsus lingue mío.
En mi caso era un matrimonio que me alquilaba una habitación. Soy joven, mi trabajo no da para mucho dinero, algún día tendría que haberme servido tanto estudio para gozar de una posición privilegiada... Pero en aquellos días pasados, el sueldo de un aprendiz, a pesar de los estudios logrados... No daba para mucho más que para alquilar una oscura habitación. Pienso en mis ideas de futuro ahora, en ese trabajo que un día llegaría como abogado de renombre, y no puedo evitar sino reír. Ya sólo me queda reír.
Bueno, esa casa era un maldito infierno. Dios mío, la odiaba de verdad, sólo pensaba en estar fuera de ella. Prefería trabajar jornadas de doce horas a estar un minuto de más en esa maldita casa. Un ambiente turbio, tenebroso, flotaba en todo momento en aquel hogar, el silencio reinaba poco, lo suficiente para enrarecer el ambiente, pero era el mejor aliado teniendo en cuenta lo que había cuando no había silencio. Discusiones a todas horas, me volvían loco.
Al principio quizás por no haber confianza, yo sólo era un mero espectador de esas discusiones, reproches, malas conversaciones y actitudes del todo desagradables para la convivencia. Eran bordes el uno con el otro incluso para ser un matrimonio, con tantos años a las espaldas. Me agotaba profundamente ser testigo de esas cosas, lo que menos deseaba era un ambiente hostil en todo momento. Y menos allí, se supone que ese era mi lugar de descanso, fuera del trabajo, y como he dicho antes, llegó un punto que prefería trabajar a pasar un minuto allí.
Pero eso sólo fue en el clemente principio, luego la cosa fue a más, cuando cogieron confianza yo me convertí en uno más dentro de aquellas disputas, siempre había una discusión de la que se me podía hacer participe, alguna regañina, algún reproche, y eso... Eso me desesperaba. Pero todavía no era capaz de darme cuenta del daño que me hacía de verdad.
Ese ambiente hostil, me era nocivo y venenoso incluso cuando la calma, plagada de tensión y un mal humor reinante en el ambiente, reinaba. Y no me daba cuenta como ese matrimonio gruñón e insoportable, me drenaba las fuerzas. La alegría, el entusiasmo, las ganas de vivir, me estaban convirtiendo en lo mismo que ellos eran, alguien callado y enfadado todo el día, que cuando rompía su silencio era para discutir y molestar.
Las depresiones empezaron a venir, cada vez más fuertes, más potentes, yo no entendía el motivo de esa tristeza de esa ira, de esa oscuridad, pero el motivo era esa casa, ese matrimonio. Me drenaban la felicidad, la energía y eso me metía en aquellas profundas depresiones. Todo el día en ese ambiente hostil y tenso me estaba envenenando, contagiando, el mismo clima insoportable de tensión y mal humor de discusión y hostilidad, que reinaba en la casa se adueñaba de mi corazón, yo era esa casa, lo que respiraba, lo que comía, lo que bebía, esa casa, ese clima enardecido e inaguantable se filtraba por los poros de mi piel, se pegaba como una película pegajosa a mis brazos. Yo no lo sabía, no podía imaginarlo... Hasta que me di cuenta, esa casa, ese matrimonio... Eran unos vampiros, que me drenaban el espíritu, que me sorbían la luz, me estaban envenenando, amargando, me mataban lentamente. Y cuando me di cuenta, decidí liberarme. Cogí un hacha, y entre en la habitación mientras dormían, recuerdo que la oscuridad les impedía distinguirme bien, la tenue luz de un candelabro de la habitación no distinguía mi expresión dominada por la locura, ni el hacha que había en mis manos.
Inconscientes de mi situación y de su actual condición y estado de peligro, sorprendido, porqué en medio de la noche irrumpiera en su cuarto, empezaron las quejas, los reproches, la bronca hacía mí. El gritarme tachándome de loco, de impertinente, de mal educado, no podían entender con que derecho ni conque motivo irrumpía en su dormitorio y ... Y... ¡Y les despertaba!
Las carcajadas nacen de mi ser, quizás sea verdad que estoy loco, pero ahora me parece realmente gracioso. Bueno, cabe decir, que si había un mínimo resquicio de cordura, de sentido común, de calma, de control en mí, que si quedaba una posibilidad por mínima que fuera, de que se salvaran, de que no hiciera lo que me había llevado a ese punto... Si se podían salvar, aquellas malditas quejar, aquel maldito quejarse todo el día y estar a malas todo el día... Aquella aptitud que me encarnizaba, agotaba y aburría, aquello les terminó de sentenciar.
Los gritos de horror fueron ensordecedores, el miedo que respiré, el miedo que rezumaban... Fue simplemente glorioso. Era la primera vez que emitían algo que no fuera una constante queja o bronca, algo que no hiciera hervir mi sangre ni me robara la energía, sentir su fin, sentir el fin de aquel robo indiscriminado de mis fuerzas... Fue magnifico.
Cuando las fuerzas del orden irrumpieron quedaron petrificados por el macabro espectáculo, las ventanas abiertas, corriente, y todas las luces encendidas, si no fuera por el olor de la sangre y todos los pedacitos de señor y señora mayor amargados que había distribuidos, casi habría conseguido acabar con ese clima. Si bien es verdad que no acabe con el clima enrarecido, al menos lo cambié, se tornó más homicida, más demente, distinto, el cambio siempre sienta bien.
Pero lo que no os vais a creer lo que paso a continuación. Después de entregarme pacíficamente, ya relajado, pues había acabado con el problema... Me querían condenar. ¡A mí! Podría haber escapado, cuando entraron en la casa, estaban tan petrificados y horrorizados porno entender lo que había hecho, que podría haberme ido con total calma y no hubiera pasado ni media. Me entregué pacíficamente, les explique lo ocurrido y les conté toda la historia... ¡Y me tacharon de loco! ¡Pero si lo expliqué bien! Aún, hoy en día no puedo entenderlo, quizás sea que hay que vivirlo. Al final va a resultar que el loco soy yo. No... No me digas que tú también lo piensas. ¿¡Estás de su parte!?
Bueno queda poco tiempo ya, y oigo al carcelero viniendo para guiarme a mi cita con el patíbulo.

Sólo te diré una cosa, a ti que te atreves a juzgarme y tildarme de loco, a ti, que te atreves a tirar por tierra el vínculo nacido entre el moribundo que confiesa y el confesor que le ayuda... Un día te tocará a ti. Entraras en la más amarga de las depresiones, alguien te estará sorbiendo la vida, el animo, la alegría, la felicidad, no sabrás porqué, no lo entenderás, pero cuando descubras que has dado con uno de estos vampiros, con una de estás personas... Querrás acabar tan rápido con el problema que también perderás el control, que también caerás en las garras de la demencia, como yo. Y entonces te arrepentirás de haberte creído mejor, distinto o a salvo, te arrepentirás de haber mirado con arrogancia desde tu prisión de cordura y entonces tendrás el derecho de entenderme, de releer o recordar estas palabras y sentirte identificado con ellas.

20/5/17

Libertad

 Se ve que las ganas de escribir, no han menguado. Las ideas afloran, esta es la entrada número catorce y odio escribir este tipo de cosas, no me gusta ni lo que estoy escribiendo, ni cómo lo estoy haciendo, hoy no me gusta nada. Siento que estoy escribiendo una especie de blog, de los que me asqueo, ese tipo de relatos donde un gilipollas te cuenta en su blog su vida, donde te escribe una entrada vacía y que se nota que escribe sólo por rellenar el blog, donde no te cuenta nada que de verdad te interese, siento que estoy escribiendo eso y de verdad que me estoy mosqueando. Más aún. De verdad, querido lector que recorres estas líneas, no pierdas tu tiempo, tengo mejores cosas escritas. Ve a verlas.
Supongo que todavía sigues aquí. Una de las pocas personas que debe tener suficiente tiempo libre para poder invertirlo en algo tan poco fructífero como esta lectura. En fin es tu decisión, no te crítico, pero lo valoro. He llegado a casa, por cierto no te he contado que hoy me han cruzado el camino dos gatos negros, el trece, los gatos, hoy no es un buen día, desde luego.
El caso es que sigo escribiendo, no por la ira, no va a desaparecer por mucho que tecleé. Sino porque me apetecía plasmar una idea a la que llevo un rato dándole vueltas.
Una parte de mí, quiere ser libre, pero ¿Qué significa ser libre...? Qué significa al menos para esa parte... Para esa parte ser libre es no arrastrar nada que pueda ser una carga. Ser libre significa estar sólo. No me contradigo, que ahora sienta una aplastante soledad, no significa que la sufra, sólo que mi mente es la de un jodido loco que no tiene el control sobre sus emociones ni sobre sus estados de ánimo. Quizás esa parte, la depresiva y oscura, sólo anhele ese tipo de libertad para que la soledad no sea tan dolorosa, es decir, lo jodido de estar así, es que en teoría no deberías sentirte sólo. Pero en cambio estando verdaderamente sólo, tienes que sentirte así, así que supongo que es menos doloroso, porqué al menos entiendes porqué te sientes así. Para ser auténticamente libre, debería estar sólo, porqué realmente sería libre si nada me condicionara. ¿a qué me refiero?
Deberías intuirlo ya, pero me refiero a que aunque no lo deseé, no estoy tan mal, si yo quisiera morir, no podría. A ver esto se está tornando muy extraño, aclaración. No deseo morir, ni suicidarme, ni nada por el estilo, quede claro, pero si lo deseara, no podría. Hay elementos que me condicionan a no hacerlo, a sobrevivir, seres queridos y obligaciones. El camino a la libertad pasa por la soledad porqué así quitaría uno de los elementos que me condicionan. Otro sería las obligaciones, (me refiero a las obligaciones que me impone mi mente, no a las cotidianas) que ahora, por importancia por lo menos, se reducen básicamente a escribir, tengo mucho que deseo escribir, porqué siento que debo hacerlo, que debo sacarlo de mi cabeza, que debo transcribirlo, no porque nadie lo lea, sino porque debo hacerlo, se reduce a escribir, da igual si alguien lo lee o luego se quema, no sé supongo que quien disfrute escribiendo entenderá lo que deseo decir.
Partiendo de que consiguiera ser libre, estuviera sólo, de verdad y hubiera conseguido escribir todo lo que quiero... Bueno, sería libre. Sería libre de vivir o de morir, la decisión sería mía, es decir, no habría nada que me obligara sobrevivir, sino que sería una decisión que habría que tomar sólo yo, y en la que no dependería nada más que mi deseo. Eso sería ser libre, libre de todo, hasta de la vida misma, sería deprimente, pero al menos estaría sumido en una tristeza, cuyo origen entendería, que vendría siendo por si alguien no lo ha pillado aún, la falta de motivos para vivir. He ahí la cosa, porqué ahora que tengo sobrados motivos, ya no sólo para vivir, sino para ser increíblemente feliz, tengo estos lapsos tan jodidos... Por eso una parte de mí, esa parte tan hija de puta, desea ser libre, para entenderse.
Ahora surge otra cuestión ¿de verdad quiero ser libre? No, en general, salvo estos episodios, soy feliz, creo que lo soy. Tengo al amor de mi vida a mi lado, tengo amigos leales, muy leales. Pocos, la lisa se reduce a menudo, pero los que no fallan, no fallan. Pero también tengo estos episodios, no los entiendo bien del todo, puedo intuir su origen, su raíz... Pero... Yo que sé.
Estoy sintiendo cosas muy raras ahora mismo, que comprendo todavía peor, la ira se está esfumando y ahora me empieza a embriagar una profunda tristeza... Entiendo el desencadenante de estos estados, entiendo que desata el torrente de brea... Pero no entiendo porqué hay un torrente de brea tan escondido pero tan destructivo y caudaloso. Entiendo también que hay alguna cosas que la alimentan, pero sin embargo ese río negro no se seca, no desaparece. Mengua, crece, se desata y vuelve a su caudal. Pero eso sigue ahí y no entiendo el motivo, entiendo los desencadenantes y los atenuantes.
En fin, esto cada vez va a peor, y encima tonto de mí, intentar hacérselo comprender a alguien me está poniendo peor, si es que para que cojones lo intentaré, para darle razón a lo que sea que hace manar eso, porque eso es lo único que estoy consiguiendo, sentirme peor.

Querido lector que has conseguido aguantar todo este sermón... Te diré que los tienes de piedra. Yo antes tenía un lugar donde depositaba estos pensamientos, pero supongo que se me ha quedado pequeño, que se han desbandado y ya no consigo encauzarlos a un sitio donde permanezcan en el anonimato. Bueno, gracias por tu tiempo y en serio, mis relatos, mis historias, son mejores, más interesantes, mejor escritas, a no ser que quieras que te de un bajón a ti también no deberías estar leyendo estas cosas. Pero aún así gracias por tu interés.

1/5/17

La Libertad

 La libertad que siento ahora, la calma, se acabo, el fin del odio, el fin de la tristeza. La libertad de sentirme sólo, la libertad que trae el final, la libertad que me da la falta de futuro, el conocimiento de mi fin. La libertad que nace en mí a causa del fin de mis preocupaciones, de mis obligaciones, de mis sueños, de mis aspiraciones de mis esperanzas, liberado de mis expectativas, de mi propia confianza en mi mismo, en mi futuro, en mi porvenir, el primero y el único que puede juzgarme. Yo, liberado de ese juicio, de mi juicio, de mi propio juicio. Liberado de mi propio reproche, de mi culpa, de las expectativas que yo mismo puse en mi. Liberado del amor, del cariño, de la confianza, de la lealtad, que dan aquellos que son nuestros seres queridos. Liberado de su compañía, liberado de su preocupación, liberado de su cuidado, liberado de su amor, de su afecto. Libre al fin. Libre de sentimientos, libre de hacer con mi vida lo que he decidido, lo que quiera, que en este caso es esto. Libre. Liberado. Para siempre. Libre de tomar una decisión en base a otra persona, en base a lo que espero. Libre de tomar una decisión respecto a mi futuro, utilizando como único juicio lo que ahora me apetece. Libre. Dado el paso, noto como vuelve a mi la paz. Noto como me abandona la oscuridad, soy sólo libertad, en mi no cabe nada más, y por eso ese manto negro que envolvía mi corazón, se disipa y abandona mi cuerpo, fluye fuera de él. Libre, liberado por mi propia mano, libertadora y verduga. Liberado de la consciencia, poco a poco, lo noto, se va fluyendo, como movida. Ahora todo fluye, todo hacía afuera, todo abandona mi ser. Por mis muñecas mana un incesante y caudaloso rió rojo, que drena mi locura, mi tristeza, mi ira, mi dolor, mi vida, mi fuerza, mi consciencia, mi vitalidad. Y me deja, vacío, libre. Pues sólo hay para mi auténtica, completa y pura libertad... En la muerte, la vida misma me es opresora, me obliga a lo que no deseo, hace mi cuerpo perecedero, a fín de someterme con el tiempo, con la vejez, con la decrepitud. Se acabo la imposición, se acabó la vida, soy libre. Libre de la gente, libre de mis sueños, libre de la vida, y en breve libre de la muerte. Libre de la vejez, libre de los valores, de la maldad y de la honradez, al fin libre... Y sabedor de que no hay nada al otro lado, de que no me espera nada, ningún cambio, ningún estrado celestial o infernal, ninguna transición trascendental... También me hayo libre de la salvación, de la condena y de la reencarnación. Hay muchos tipos de libertad, cada persona aspira a un tipo de libertad, algunos la consiguen con valor, otros no, por cobardía. Esta es mi libertad, el poder desaparecer, pues todo lo que me mantiene existiendo en la realidad, para mí, no es más que una herramienta de represión. No pretendo inculcar una idea, un ejemplo, un legado, nada. Sólo pretendo alcanzar mi libertad. Y ahora esta se aproxima hacía mí, a toda velocidad, cada centilitro derramado es un paso que me sitúa más cerca de la libertad, del descanso. Esta es mi liberación mi revelación. Y al fin alcanzo mi libertad. La libertad.

20/4/17

Ira.

 Ira. Pues aquí me hallo, sintiéndola. Es 23 de diciembre, son las cinco y media y voy en bus a casa y eso es lo que siento. Y escribo porqué sino voy a reventar. Es tal la que siento que mientras escribo cada vez que pulso la barra espaciadora le meto unas hostias que parece que la voy a sacar por el otro lado del portátil ¿Qué por qué la siento? No sabría decir bien porqué, se que si intento hablar con alguien ahora, se me va a atragantar y me voy a asfixiar con ella incrustada en la laringe, así que mejor escribir, que aunque no salga, si alivia.
Estoy realmente cabreado y siento cerca esa aptitud oscura que no me gusta sentir, ni que me gusta tener. Pero realmente es la que mejor sabe controlar estás cosas. Ahora un whatssapp de esa persona. Debería mirarlo, seguro que me calmaría y me aliviaría, pero paso porqué la decepción de una respuesta monótona o simple me enfadaría aún más. ¿con quien estoy enfadado? Conmigo mismo, seguramente, otra vez más, no hay mejor enemigo, que le vamos ha hacer.
Es simplemente el odio de sentirme auténticamente incomprendido, de sentirme sólo, de sentir que nadie pude ni quiere comprenderme, que intentar explicar a alguien que me pasa, en busca de algún consuelo, en busca de desahogo, es una empresa inútil. Porqué lo único que voy a sentir es que le da igual lo que le cuento, que no le interesa y que siente, que escuchándome está perdiendo su tiempo. Son pensamientos, absurdos, equivocados, quizás no sean muchas, pero las personas de mi vida en las que confío realmente me quieren, amigos, familiares y por supuesto mi chica.. Pero la ira es irracional y aunque la teoría está clara, lo que siento es lo que siento.
Y siento ira, Por cierto, este es la entrada número 13 de los que llevo de este tipo, buen número, si señor. Como decía, siento ira, siento soledad y siento incomprensión y por algún motivo, no soy capaz de expulsarla, de dejarla ir, noto como se concentra en mí, como me estoy poniendo rabioso, y no la puedo dejar marchar porqué no siento que haya nada ni nadie que pueda aliviarla. De nuevo vuelvo a los pensamientos oscuros, al oscuro pozo, mañana se me pasará, tal vez incluso hoy. Ya no es como ese tiempo en el que estaba sumido noche y día, semana tras semana en este agujero. Hay quien se ha esforzado por sacarme de él. Pero da igual, hoy lo siento, y aunque sea pasajero lo siento. He aprendido a interiorizarla, a no hacer estupideces cuando estoy así, a no ser un peligro para mi mismo, ni meterme en problemas con los que hacerme daño para sacarla... No se si es mejor guardarla y no dejar que salga, a primera vista es menos conflictivo y menos llamativo también.
Bien es cierto que cuando me metía en líos, al menos me duraba hasta que salía del lío, y luego como nuevo. Pero a raíz de que demasiada gente buscara que no me metiera en esas situaciones complicadas en vez de que dejara de sentir lo que me hacía ir a ellos... Simplemente lo interioricé, ahora caigo mucho más hondo y mi mente queda mucho más perturbada, pero ya nadie se da cuenta de estas cosas, nadie tiene que aguantar las historias y las cicatrices sobre lo que pasó, y al fin y al cabo, eso es lo importante ¿no?

Estaré equivocado, así lo pienso, mañana despertaré y ya no lo sentiré, estaré bien y de nuevo alegre bueno y cariñoso con los que me rodean. Pero hoy no lo siento así y sólo puedo sentir ira, deseos de autodestrucción y desconfianza de todo lo externo. Me esta ahogando, este peso casi no me deja respirar, pero tampoco soy capaz de soltarlo. La vida me dio una puñalada en el pecho, tan honda que me impidió hasta el día de hoy confiar cuando más lo necesito. La paranoia ha rellenado los huecos que esa herida dejó, de quien la provocó ya no sé, nada, lo que sé es que ahora, en este momento, con estos sentimientos, quien me hable de hermandad, de confianza, lealtad, honor quien me venga con "cuenta conmigo" quien venga con los brazos abiertos a consolarme y a ayudarme sólo recibirá como visión mi espalda, mientra yo me voy, porque ahora, ahora mismo, así, no puedo confiar en nadie. Así reviente, así me devoré este cáncer espiritual, para volver a estar en paz conmigo mismo, mis valores y mis sentimientos necesito mucho más y se qué nunca voy a poder estar en paz. La expectativa son lapsos llenos de oscuridad como estos, y luego que pase mucho tiempo entre el siguiente. Ensayar la careta que he de poner cuando me pregunten "¿estás enfadado?". Y a seguir sólo contra esto. Estoy hasta la polla es la mejor definición, pero me siento sólo es la verdaderamente correcta.